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Ordenador lento: 7 causas habituales y qué hacer
Un ordenador lento casi nunca tiene una única causa. Antes de pensar en comprar uno nuevo, conviene descartar estas siete, de la más fácil de comprobar a la más técnica.
1. El almacenamiento está casi lleno
Cuando el disco se queda sin espacio libre, Windows tiene menos margen para trabajar y todo se ralentiza. Entra en Configuración > Sistema > Almacenamiento y mira qué ocupa más.
- Desinstala programas que ya no usas.
- Mueve fotos, vídeos y descargas antiguas a un disco externo o a la nube.
- Vacía la papelera y la carpeta de descargas.
2. Sigue usando un disco duro mecánico
Un disco duro mecánico (HDD) es mucho más lento que un SSD. Si tu equipo arranca en varios minutos y se queda "pensando" al abrir programas, es una de las causas más probables. Cambiar el HDD por un SSD suele ser una de las mejoras con más efecto visible, siempre que el equipo lo admita.
3. Hay poca memoria RAM
Abre el Administrador de tareas (Ctrl + Mayús + Esc) y mira la pestaña Rendimiento. Si la memoria está casi siempre al límite mientras trabajas, el equipo se queda corto para tu uso (muchas pestañas, programas de diseño, juegos). Ampliar la RAM puede ayudar, pero hay que comprobar antes qué tipo admite tu equipo.
4. Demasiados programas arrancan con el sistema
Muchos programas se configuran para iniciarse con Windows y se quedan en segundo plano. En el Administrador de tareas, pestaña Inicio, puedes desactivar los que no necesites al encender el ordenador. No desactives lo que no reconozcas: busca primero qué es.
5. Se calienta demasiado
Si los ventiladores suenan muy fuerte, el equipo está muy caliente al tacto o se apaga solo, puede haber polvo acumulado o un problema de refrigeración. Con el calor, el procesador reduce su velocidad para protegerse y el ordenador va más lento. Una limpieza interna y revisar la refrigeración suele resolverlo.
6. Hay malware o programas no deseados
Ventanas emergentes, un navegador que cambia de página de inicio o barras de herramientas que no instalaste son señales típicas. Haz un análisis completo con Microsoft Defender (incluido en Windows) y desinstala los programas que no reconozcas. Evita instalar "optimizadores" de dudosa procedencia: a menudo empeoran el problema.
7. El sistema o los controladores están desactualizados o dañados
Revisa Windows Update e instala las actualizaciones pendientes. Si el problema empezó justo después de una actualización o de instalar algo, se puede deshacer con un punto de restauración. Cuando el sistema está dañado, a veces la solución es una reinstalación limpia, tras hacer copia de tus datos.
Cuándo conviene que lo revise un técnico
Si has probado lo anterior y sigue igual, si sospechas del disco (ruidos, errores, archivos que no abren) o si no quieres arriesgarte a tocar el sistema, es mejor un diagnóstico antes de comprar piezas. Así sabes qué falla de verdad y qué opciones tienes, desde ajustar el sistema hasta ampliar memoria o cambiar el almacenamiento.
¿Quieres que lo miremos?
Cuéntanos qué le pasa a tu equipo. La revisión es gratuita en San Blas, por videollamada o trayéndonos el equipo con cita previa. En el resto de Madrid, las visitas se acuerdan según cada caso.